Nuestros campeones del mundo: Entrevista a Rudi Völler
lunes 29 de mayo de 2006
1954 - 1974 - 1990: Los números mágicos del fútbol alemán. ¿Cómo ven los héroes mundialistas de entonces las posibilidades de sus jóvenes sucesores de hoy en día? Para concluir nuestra serie de entrevistas a los campeones del mundo de aquellos años, el conocido reportero deportivo Wolfgang Golz entrevista a Rudi Völler, que en 1990 se convirtió en Roma en campeón del mundo de fútbol.
Sr. Völler, antes de nada, la pregunta de siempre: ¿por qué Alemania será campeón del mundo en julio?
Rudi Völler: Al menos la constelación es buena. La Copa Mundial se celebra en nuestro propio país y se va a generar un estado de euforia, como en la Copa de Confederaciones. Por eso estoy seguro de que tenemos posibilidades de llegar a la final. Voy a expresarlo de la siguiente forma: Brasil es el gran favorito, aunque Italia, Francia y Argentina son también favoritos.
¿Holanda no?
Exactamente.
¿Qué se siente como jugador poco antes de comenzar la Copa Mundial, más bien presión o más bien ganas de que comience la gran fiesta del fútbol?
Ante todo ganas. La presión se siente antes del primer partido, cuando uno está mucho más alterado que antes del último, la final. Las semanas de la preparación previa son largas e insufribles.
Cuando usted piensa en su primera Copa Mundial, ¿qué es lo que vuelve inmediatamente a su mente?
Sobre todo que el paisaje mediático era totalmente diferente al actual. Estoy hablando de hace ya 20 años. Yo en México ya tenía 26 años. El país estaba extasiado con el fútbol, un ambiente increíble. En cambio, en el equipo tuvimos muchos problemas y nervios, pues era el primer torneo para Franz Beckenbauer como seleccionador nacional. Y aún así fuimos subcampeones del mundo en el que, para mí, sigue siendo el estadio más bonito del mundo. Me encanta el Estadio Azteca. Para mí seguirá siendo la meca del fútbol, aunque hoy en día haya maravillosos templos del fútbol por todas partes.
¿Qué sintió cuando en 1990, en aquella velada en Roma, una vez ganado el título en Italia, tuvo en sus manos y pudo levantar la Copa Mundial?
Fue algo maravilloso. Pero los momentos más grandiosos fueron los últimos cuatro o cinco minutos del partido. Los argentinos ya sólo tenían nueve jugadores sobre el césped y ya no tenían nada que hacer. Los últimos minutos de un partido se pueden hacer interminables pero estos los disfruté. Nos pasábamos el balón entre nosotros, los argentinos ya ni se acercaban al balón. Esa sensación de ser ya campeones del mundo es indescriptible. Cuando se es campeón de la liga alemana, sólo es una instantánea. Pero el título de campeón del mundo es eterno. Es curioso, pero en todos los demás deportes, tras el siguiente campeonato del mundo ya sólo eres excampeón del mundo. En el fútbol se es campeón del mundo para siempre. Igual que los campeones olímpicos siempre son campeones olímpicos.
¿Y qué sintió cuando en 1994, en los EE.UU., fueron eliminados de la competición por Bulgaria por 1:2?
¿Podría imaginarse que alguien haga constar su título de campeón del mundo en el encabezado de una carta comercial?
Usted vivió tres Copas Mundiales como jugador y en 2002 una como entrenador. ¿Para usted cuáles fueron las diferencias más importantes?
Siendo entrenador no siempre se puede ser justo. ¿Cómo le afecta eso?
Jürgen Klinsmann ha tomado una decisión en cuanto a la cuestión del portero: Lehmann será el número uno en lugar de Kahn. ¿Cuál fue su decisión más difícil?
Entonces, ¿a usted le gustó más ser jugador que entrenador en una Copa Mundial?
En la final de la Copa Mundial de 1986, en México, Toni Schumacher, el portero, y en 2002 también Oliver Kahn, contra Brasil, cometieron un error que tuvo consecuencias nefastas. ¿Cómo se vive esto como jugador y como entrenador?
¿Pasados unos años se habla de esos errores?
¿Qué ha cambiando desde su éxito en la Copa Mundial de 1990?
En 1990 usted se convirtió en campeón del mundo al lado del actual seleccionador nacional alemán Jürgen Klinsmann. ¿Qué tipo de persona es Klinsmann para usted?
Fuente: picture-alliance / ASA / WerekRudi VöllerDespués de dimitir como seleccionador nacional me tomé un respiro y estuve pensando durante mucho tiempo: ¿Hacia dónde vas? Afortunadamente siempre he tenido una relación especial con el Bayer Leverkusen. De hecho, he vuelto a trabajar ocasionalmente de entrenador en este club. Pero de momento me siento muy a gusto de director deportivo. Es bueno poder trabajar de ambas cosas.
¿No es curioso que mucha gente recuerde mucho mejor su intervención enfurecida en la televisión después del partido contra Islandia que el subcampeonato del mundo de 2002?
Es extraño que haya dos episodios de mi vida que parecen imborrables. A nivel nacional, la entrevista con Waldi Hartmann, que usted ha mencionado. A nivel internacional, las imágenes relacionadas con Frank Rijkaard, cuando me escupió en la Copa Mundial de 1990. Da igual dónde vaya, en el mundo entero me preguntan por ese momento. Todos conocen la escena. Lo peor fue que me escupieron a mí y fui yo el que tuvo que abandonar el campo. En ese instante se me vino el mundo encima. La razón de mi expulsión será para siempre un secreto del árbitro, que se lo llevará a la tumba.
¿Y usted tiene entradas para el mundial?
Junto con Günter Jauch comentaré para la cadena de televisión RTL los partidos de los domingos, en total ocho. Siento algo de curiosidad, especialmente por los equipos de África. Espero que alguno de ellos dé alguna que otra sorpresa. Pero también persigo objetivos nada altruistas. Espero que haya alguno para Bayer Leverkusen que tenga un precio razonable.
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Rudi Völler nació el 13 de abril de 1960 en Offenbach. Disputó 232 partidos en la Bundesliga para 1860 München, Werder Bremen y Bayer Leverkusen, logró 132 goles. En 1983 fue máximo goleador (23 tantos) y futbolista del año. Fue campeón de liga en Francia y ganó la Champions League con el Olympique Marseille. Con la selección nacional disputó 90 encuentros (47 goles), fue subcampeón de Europa en 1992, subcampeón del mundo en 1986 y campeón del mundo en 1990. Y como entrenador fue subcampeón del mundo en 2002.
