Christoph Metzelder

Golz entrevista a ... Christoph Metzelder

lunes 6 de marzo de 2006

En esta sección, el popular periodista deportivo alemán, Wolfgang Golz, entrevista regularmente a destacados futbolistas, entrenadores, aficionados y expertos sobre sus expectativas ante el Campeonato Mundial de Fútbol 2006 en Alemania. En este caso, habla con el jugador de la selección alemana Christoph Metzelder sobre los puntos fuertes del conjunto alemán, las lesiones y la suerte de poder volver a jugar al fútbol.

Sr. Metzelder, como en todas las entrevistas de esta serie voy a comenzar con la pregunta estándar: ¿Porqué Alemania será campeón del mundo en 2006?
 
Yo creo que los grandes torneos no los ganan necesariamente siempre los equipos de mayor calidad. Hay que estar al cien por cien en un momento concreto y hay que tener suerte. Nuestro conjunto dispone de un fuerte espíritu de equipo y tenemos un público increíble. Del juego de estos factores puede surgir una dinámica que nos llevará con éxito por el torneo.
 
¿Ya percibe las señales de que se acerca la Copa Mundial, el creciente interés en el fútbol debido a la Copa Mundial?
 
Se nota que poco a poco la atención se centra en jugadores concretos y en su rendimiento, casi todas las semanas se publican valoraciones del estado de forma. La presión desde fuera, también la de los medios de comunicación, va a más. Sin embargo, nosotros, los jugadores, estamos más concentrados en nuestros equipos. Y es que los cimientos de un buen rendimiento en la Copa Mundial se echan en el trabajo día a día, en la Bundesliga y en la Copa de Europa.
 
Usted ha estado lesionado mucho tiempo a causa del tendón de Aquiles. ¿Ha habido momentos en los que ha pensado: No lo voy a conseguir?
 
Después de casi dos años, cuando parecía necesaria una tercera operación, sí que estuve a punto de dejar de creer en la posibilidad de volver. Cuando posteriormente logré jugar otra vez lo consideré como un gran regalo. Nunca antes como ahora había disfrutado ser un futbolista profesional.
 
Usted también ha vuelto rápidamente a la selección nacional y tras la victoria por 1:0 contra China se celebró su vuelta. Metzelder había vuelto y la débil defensa volvía a ser sólida como una roca.
 
Ese encuentro fue un momento emocional muy importante para mí. Pero no soy ningún salvador. La gente pone muchas esperanzas en mí y eso me sienta bien. También los aficionados del Dortmund me han dado a entender que me necesitan. Había muchas expectativas puestas en mí. Por eso, el partido contra China fue importante para demostrar que sí que puedo ayudar.
 
A algunos deportistas, un prolongado descanso deportivo sí que les ha sentado bien para evitar "quemarse" antes de tiempo, pensemos, por ejemplo, en el saltador de esquí Hannawald. ¿Fue este también su caso?
 
El propio cuerpo, cuando se le pide más de lo que puede dar, ya da señales de alarma y se toma sus descansos, incluso, de ser necesario, mediante lesiones. Tomarse un respiro puede ser bueno, pero no 21 meses como fue mi caso. Además, posteriormente hay que volver a adaptar al cuerpo al elevado esfuerzo. Y eso puede dar alguna que otra molestia. Afortunadamente mi lesión realmente no me ha dejado secuelas. Fue una sorpresa saber que, básicamente, no tengo molestias. Y con cada mes que pasa me siento mejor físicamente.
 
¿De niño sonó alguna vez que podría participar en una Copa Mundial en su propio país?
 
Yo creo que todos los niños sueñan con eso. Y ahora las niñas también. La selección nacional es lo más grande para todos. Claro que yo, de aquellas, seguía la selección nacional. Pero mis comienzos como futbolista son más bien tardíos. Llegué a la Bundesliga a través de la Tercera División, a través de Preußen Münster.
 
¿Tenía ídolos?
 
Sí, Karl-Heinz Förster, curiosamente también un defensa. Cuando aún iba a la guardería en una ocasión encontré en la calle un cromo, de los de Panini, de este jugador. Desde entonces quise ser futbolista. Mi padre quería llevarme más bien hacia el atletismo.
 
¿En alguna ocasión se encontró con Karl-Heinz Förster en persona?
 
No soy consciente de ello. Pero en una ocasión un diario de Internet me envió para mi cumpleaños una foto suya firmada. Fue un regalo muy bonito.
 
Usted se convirtió en capitán del Borussia Dortmund siendo muy joven. ¿Qué le predestinó para ello?
 
Creo que en aquel entonces me convertí, con 22 años, en el capitán más joven en la historia de la Bundesliga. Pero debido a mi lesión nunca llegué a jugar con el brazalete de capitán. El que en aquel momento era nuestro entrenador, Matthias Sammer, estaba intentando dar una señal para atribuir más responsabilidad a la generación de jugadores jóvenes. Rosicky era el número 2 y también jugó siendo capitán. Nos tocó muy pronto. Me parece que la solución actual, con Christian Wörns, un jugador experimentado, es más razonable.
 
Los futbolistas actuales están siempre bajo observación por la opinión pública. ¿Cómo lo lleva?
 
Estar en el punto de mira de la opinión pública es parte del fútbol profesional y se aprende a jugar con este instrumento. Existe una cierta obligación frente a los aficionados, los medios y los patrocinadores. Se mueve tanto dinero que es imposible cerrarse totalmente. Los jugadores jóvenes han crecido con ello y lo asumen con bastante normalidad. A mí, por ejemplo, los encuentros con los patrocinadores me permiten enterarme de cosas de las que de otra forma no me enteraría. Pero hay eventos en los que hace diez años no habría participado de esa forma. Sin embargo, actualmente Borussia Dortmund se encuentra más bien a la defensiva. Por eso hay que colaborar.
 
Su club ha pasado por tiempos difíciles, incluso hubo una amenaza de colapso financiero. ¿En qué medida le afectó como jugador?
 
Fue un shock, pues comenzó cuando aún alcanzábamos grandes éxitos y teníamos jugadores individuales sobresalientes y ganamos la Copa de Europa y el campeonato de liga alemán. No se nos informó a nosotros como equipo y a la prensa llegaban muchas medias verdades. Y eso claro que se discute en el equipo. Pero para que el éxito pueda medrar, los deportistas necesitan un ambiente positivo. Entre nosotros cursaban rumores sobre problemas financieros y traspasos de jugadores y finalmente el equipo se vino abajo. Yo creo que sí que se puede ver una relación directa de causa y efecto.
 
¿Qué efecto tiene sobre usted el hecho de que los aficionados incluso lleguen a idolatrarle?
 
Yo eso apenas lo valoro. Mi esfera privada comienza cuando dejo el campo de entrenamiento y me voy a mi casa. Por lo demás siempre soy receptivo. La gente es muy afectuosa y siempre nos reciben con los brazos abiertos. Pero también reclaman que se les tome en serio.
 
¿Qué piensa un jugador de la selección nacional cuando ve los éxitos de las futbolistas alemanas? Esas ya son campeonas del mundo?
 
Yo soy un gran seguidor de las chicas. Seguí la final de la Copa Mundial con mucha atención por la televisión y de hecho también hemos sido condecorados conjuntamente por el Presidente Federal alemán. Lamentablemente, para ellas sigue siendo mucho más difícil el poder demostrar su valía. Aún tienen que luchar por su reconocimiento. En cambio, si nos fijamos en cómo el fútbol femenino es promovido en los EE.UU., eso ya es otra cosa.
 
Siendo su profesión muy corporal, ¿qué hace para la cabeza?
 
Leer.
 
¿Y qué lee?
 
Yo leo de todo un poco. Ahora mismo "El gran amor de Chester Ludlow" de John Griesemer.
 
El equipo alemán se estrena en la Copa Mundial contra Costa Rica. ¿Lo considera usted un buen contrincante para el primer partido?
 
Los últimos torneos comenzaron con sorpresas. A la vista de las actuales expectativas igual hubiera sido mejor comenzar contra Polonia. Sólo hay que fijarse en las muchas previsiones: ¿Cuántos goles tenemos que marcar a Costa Rica? Evidentemente una victoria abultada también puede dar lugar a mucha euforia. Aún recuerdo la Copa Mundial 2002: Nos criticaban y decían que no teníamos nada que hacer. Y en el primer partido, un 8:0 contra Arabia Saudí. Eso nos dio un fuerte impulso. Volvimos al hotel y nos preguntábamos: ¿Pero qué es lo que realmente ha pasado?
 
Le gustaría comenzar otra vez así, ¿no?
 
Claro que sí.
 
Por cierto, ¿ya tiene entradas para la Copa Mundial para sus amigos y familiares?
 
No. En la selección nacional aún lo estamos negociando a nivel interno. Debe ser resuelto lo antes posible pues este asunto puede desviar la atención.
 
Christoph Metzelder nació el 5 de noviembre de 1980 en Haltern/Westfalia. Aprobó el bachillerato con una nota media de 1,8 (1 = la mejor nota, 6 = la peor nota). Jugó al fútbol en el TuS Haltern, FC Schalke 04, Preußen Münster y, desde el 2000, en el Borussia Dortmund. Con una altura de 1,93 metros es el prototipo del defensa y con una cuota del 74 por ciento de enfrentamientos aéreos ganados es el nº 1 de la Bundesliga. Con 20 años debutó como futbolista profesional y a los 22 ya era campeón de liga y Vicecampeón del Mundo. Hasta ahora, Metzelder ha participado en 17 encuentros de la selección nacional.
 
Retrato del periodista deportivo Wolfgang Golz