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Entrevistas

Retrato de Ottmar HitzfeldFuente: picture-alliance / dpa

Golz entrevista a ... Ottmar Hitzfeld

viernes 16 de diciembre de 2005

En esta sección, el popular periodista deportivo alemán, Wolfgang Golz, entrevistará regularmente a destacados futbolistas, entrenadores, aficionados y expertos sobre sus expectativas ante el Campeonato Mundial de Fútbol 2006 en Alemania. En este caso, habla con Ottmar Hitzfeld.

Sr. Hitzfeld, como en todas las entrevistas de esta serie voy a comenzar con la pregunta estándar: ¿Por qué Alemania será campeona del mundo en 2006?
 
Ottmar Hitzfeld: Alemania será campeona del mundo porque aprovecharemos la ventaja de jugar en casa y la euforia creada en el país. Además, el equipo ha progresado mucho bajo la dirección de Jürgen Klinsmann. Y porque soy optimista.
 
¿Qué tiene que hacer el seleccionador nacional para que los jugadores jóvenes no se vean abrumados por la euforia y por las expectativas?
 
No se debe rebajar la euforia en exceso. Se necesita para lograr un buen rendimiento. Y el equipo debe sobreponerse a sí mismo y autosuperarse. Y es que, en lo que a jugadores individuales se refiere, no somos el mejor equipo. Tenemos que ser fuertes como equipo, ese es el objetivo más importante.
 
El lugar de residencia no es determinante para el éxito
 
Ahora, a la vista de la inminente Copa Mundial, ¿no se arrepiente de haber rechazado el cargo de seleccionador nacional?
 
Pues no. Me lo pensé bastante bien. Y desde luego que fue más difícil decir no que decir sí. Además no me he alejado del mundo del fútbol. He estado comentando para el canal de televisión "Premiere" la fase de clasificación para la Copa Mundial, además de la Bundesliga y la Champions League. De hecho, ahora estoy mejor informado sobre el fútbol que antes, cuando era entrenador y tenía que ocuparme de mi propio equipo para que pudiera desarrollarse.
 
¿Qué le parecen las críticas que se le hacen al seleccionador nacional Klinsmann por sus métodos y por residir en los EE.UU.?
 
Pues sí, Jürgen ha avanzado por caminos nuevos. Y no acepta que le influencien. Cuando se es nuevo en el mundo de los entrenadores, uno quiere realizar sus propias ideas. Aquellos que ya llevan algún tiempo tienden más bien a recurrir a antiguas experiencias de éxito. Pero tampoco hay tanto nuevo. Algunas innovaciones en los entrenamientos. Eso no es nada. ¿Y el lugar de residencia? Yo siempre me he ido a vivir a mi lugar de trabajo. Pero no es lo mismo cuando se es entrenador de un club. Otto Rehhagel es campeón de Europa y eso que no ha vivido en Grecia.
 
La selección nacional alemana siempre fue temida porque sus jugadores nunca se rendían…
 
Nuestro punto fuerte era que lo dábamos todo. Vivir sólo por y para el fútbol, disciplina, fuerza de voluntad. Eso ya no es así, pues en los clubes ya sólo juegan un 20 por ciento de alemanes. Luego también hemos mantenido durante demasiado tiempo la cobertura individual y sólo después del fracaso en la Eurocopa 2000 hemos creado centros de rendimiento. Pero ya era demasiado tarde. Ojear a los jugadores y formarlos son actividades que dan sus frutos a largo plazo y los jugadores como Mertesacker, Sinkiewicz, Podolski o Schweinsteiger aún son muy jóvenes.
 
¿Qué es lo que más le falta en su vida desde que ya no trabaja de entrenador?
 
Poco. Tal vez la alegría cuando se ha ganado. O la forma en la que se difumina la presión que llevas encima. Y el trabajo con la gente joven.
 
Copia Mundial 2006: Novatos fuertes
 
Usted vive en Suiza, ha jugado allí al fútbol y comenzó allí como entrenador. Y ahora, de repente, Suiza participa en la Copa Mundial. ¿Qué ha pasado con el fútbol suizo?
 
Durante una década, Suiza ha invertido mucho en el trabajo con los jóvenes y en una excelente formación de entrenadores. Se crearon bases, antes de que se hiciera en Alemania. Todo fue encauzado con mucha anticipación. Porque sabían que como país pequeño, para ser mejor que otros países, hay que hacer más que éstos.
 
En la Copa Mundial en Alemania estará Trinidad/Tobago, pero no el campeón de Europa Grecia, ni Turquía, tercero en la última Copa Mundial, y tampoco Uruguay, antiguo campeón del mundo. ¿Usted cómo valora esto?
 
Lo que se ve ahí es la gran competitividad que hay. Lo que Grecia logró en la Eurocopa fue sensacional. Eso no se puede repetir de inmediato. Esa es la evolución normal. Los turcos también faltaron en otras muchas ocasiones. Y los países pequeños se benefician del hecho de que sus jugadores jóvenes van al extranjero y se desarrollan muy bien como jugadores extranjeros. A los 18 años, los jugadores comienzan en el extranjero desde cero. Los jugadores que logren imponerse ya serán jugadores de talla.
 
Durante la Copa Mundial va a comentar los partidos para  “Premiere“. ¿Cómo consigue la información? ¿Va a hacer ahora un viaje por todo el mundo como Franz Beckenbauer durante su viaje de invitación?
 
No, pues ya he visto a los equipos durante la fase de clasificación. Se podría decir que he estado sentado al lado de la fuente. Y tampoco antes observaba a nuestros contrarios en la Champions League en directo, sino que visualizaba cintas de los partidos. O sea que ya tengo un ojo experto.
 
¿Ahora que trabaja detrás de un micrófono ve el trabajo de los periodistas desde otra perspectiva?
 
No, realmente no. Yo siempre he comprendido a los periodistas que tienen que crear titulares, alabar y criticar.
 
A largo plazo, ¿qué es lo que más le llama: el papel del observador que analiza o el del creador activo, con todo el estrés?
 
Me gustan ambas cosas. También es la libertad que me he ganado a pulso. Y considero que supone un elevado nivel de calidad de vida poder dedicarme a una actividad con la que disfruto. Y no tener que hacer un trabajo sólo para ganar dinero.
 
Tras su salida del FC Bayern München ha jugado muchísimo al golf. ¿Hay algo en común entre este deporte y el fútbol?
 
En la filosofía de que no se puede hacer nada perfecto. Y que el siguiente golpe es el más importante. También en el fútbol. Además, la concentración permanente. O los golpes clave que puedes dar: marcar un gol o dar el pase decisivo en el fútbol, un buen acercamiento o el putt decisivo en el golf.
 
Cuando un jugador marca un gol, el balón impacta en la red, se levantan tormentas de alegría en el estadio, emociones entre los jugadores. En el golpe final en el golf, la pelota simplemente desaparece en el agujero. Y punto. ¿Usted como futbolista como lo vive?
 
Efectivamente, el putt es un asunto más bien sobrio. Tuve que cambiar de actitud, incluso controlarme, para no levantar la voz y dar gritos de alegría.
 
Parece ser que los que triunfan en el fútbol marcan referencias en muchos ámbitos de la vida. Usted da discursos ante empresarios y economistas.
 
Mi tema es la dirección de equipos y la superación del estrés. Y no pretendo presentarme como profesor universitario, que seguramente podría transmitir sus conocimientos mucho mejor que yo, que soy un autodidacta clásico. Pero puedo ser auténtico porque he pasado por todo, lo he vivido. Puedo exponer posibles soluciones, cómo dirigí a las personas o cómo tomé decisiones bajo presión.
 
¿Qué otra cosa se necesita para ello, además de experiencia?
 
Se necesita competencia profesional, competencia instructiva, competencia de dirección (yo incluyo aquí la motivación y la retórica) y competencia psicológica. Esto es así tanto en el deporte como en el mundo de la empresa.
 
¿Podría darnos algún ejemplo?
 
Fijémonos en las declaraciones incendiarias de Franz Beckenbauer tras nuestra derrota en la Champions League en Lyon, en las que atacó de forma masiva a los jugadores. Tuve que reaccionar de inmediato. Por una parte no puedo criticar al presidente para no poner en peligro toda la estructura. Pero también tuve que explicar a los jugadores, que estaban enojados y querían responder de inmediato, que tienen que aceptar las críticas. Y debo extraer de todo ello una motivación para ver cómo se podría hacer mejor en el futuro.
 
¿Las jerarquías claras son importantes?
 
Todos necesitamos líderes, también en el mundo de la empresa. Jefes de sección que puedan motivar y que en los momentos de crisis sean puntos de referencia.
 
En el FC Bayern München la jerarquía se vería, como mínimo, trastocada si Michael Ballack se va. ¿Usted que le aconsejaría?
 
Mi corazón aún late por el Bayern. A mí me gustaría por el Bayern que se quedara. Y también me gustaría por Alemania que el mejor jugador se quedara. Y es que sería una pérdida para toda la Bundesliga. Además, con el Bayern puede ganar la Champions League y pasar a ser inmortal como Beckenbauer, Müller, Breitner, Hoeneß, Rummenigge, Kahn, Effenberg, Elber. En el Real Madrid sólo sería uno más. En el Bayern es la estrella mundial indiscutible.
 
Volvamos a hablar del entrenador Ottmar Hitzfeld. Imagínese que un hada le concede el deseo de poder dirigir a su equipo de ensueño como entrenador. ¿Qué club sería?
 
Mi objetivo como entrenador joven era ya no tener que vivir con angustia existencial. A veces este temor sí que te invade cuando aún te quedan 30 años de entrenador. Pero yo nunca me he dedicado a los sueños, ni antes ni ahora. Estoy demasiado pegado a la realidad. Mi deseo es estar en el momento adecuado en el lugar adecuado.
 
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Ottmar Hitzfeld, 56 años, nació en Lörrach y es el más joven de los cinco hijos de un dentista. Hitzfeld se formó como Maestro de Educación Física y Matemáticas. Desde 1976 está casado con su mujer Beatrix, la pareja tiene un hijo.
 
Como jugador, Ottmar Hitzfeld sólo jugó en Suiza, a excepción de los años de 1975 a 1978 (VfB Stuttgart). Su posición: delantero centro. Junto con Uli Hoeneß y Paul Breitner participó en 1972 en el torneo olímpico de Alemania. Entrenador: Udo Lattek.
 
Hitzfeld comenzó también en Suiza su carrera de entrenador, donde ganó varias copas y campeonatos con Grasshoppers Zürich. Con el Borussia Dortmund (a partir de 1991) ganó dos ligas alemanas, en 1997 ganó la Champions League. Con el FC Bayern München (a partir de 1998) ganó cuatro ligas alemanas y en 2001 logró triunfar en la Champions League.
 
 

Hinchas del Camerún. Debajo, hinchas alemanes con la bandera de su país